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“Guerra” de declaraciones entre Sabrina Carpenter y la Casa Blanca por uso no autorizado de su canción en video del ICE
El material, difundido el 1 de diciembre por la administración de Donald Trump, combinaba imágenes de protestas y arrestos de migrantes con un fragmento del tema musical, utilizado de manera irónica y acompañado de emojis burlones, lo que generó indignación inmediata.
Una fuerte controversia se desató este miércoles luego de que la Casa Blanca respondiera con dureza a la cantante Sabrina Carpenter, quien denunció públicamente el uso no autorizado de su canción “Juno” en un video oficial que promovía redadas de deportación realizadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). El material, difundido el 1 de diciembre por la administración de Donald Trump, combinaba imágenes de protestas y arrestos de migrantes con un fragmento del tema musical, utilizado de manera irónica y acompañado de emojis burlones, lo que generó indignación inmediata.
Tras la publicación del clip, Carpenter expresó su rechazo absoluto, afirmando: “Este video es malvado y repugnante. No me involucren nunca a mí ni a mi música en su agenda inhumana”. Su mensaje, que rápidamente acumuló millones de reacciones, dejó clara su postura contra cualquier intento de vincular su obra con políticas migratorias que ella calificó como dañinas y contrarias a los derechos humanos. La respuesta de la artista encendió aún más el debate público sobre la ética del uso de propiedad intelectual en mensajes gubernamentales de carácter político.
La Casa Blanca, lejos de matizar la situación, respondió con un tono confrontativo a través de su portavoz, Abigail Jackson, quien declaró: “No nos disculparemos por deportar a peligrosos asesinos ilegales, violadores y pedófilos… Cualquiera que defienda a estos monstruos debe ser estúpido, ¿o es que es lento?”. Sus palabras desataron una ola de críticas por el lenguaje empleado y por atacar directamente a una figura pública que cuestionó el uso indebido de su música. El intercambio ha elevado la tensión entre la comunidad artística y el Gobierno estadounidense, reabriendo la discusión sobre derechos de autor, libertad de expresión y el impacto de las políticas migratorias en la esfera cultural.
