DEPORTES
¡Batalla campal en Avellaneda! Partido de Copa Sudamericana termina en caos y heridos
La violencia en el estadio Libertadores de América evidencia un problema recurrente en el fútbol sudamericano.
El partido de octavos de final de la Copa Sudamericana entre Independiente de Avellaneda y Universidad de Chile terminó en un escenario de violencia que marcó al fútbol sudamericano. Una batalla campal estalló en las gradas del estadio Libertadores de América, dejando un saldo de diez personas heridas, al menos una de gravedad, y 90 aficionados detenidos. El árbitro uruguayo Gustavo Tejera suspendió el encuentro en el minuto 48, cuando el marcador estaba 1-1, y posteriormente la Conmebol confirmó la cancelación definitiva del partido por falta de garantías de seguridad.
Testigos relataron que hinchas de la Universidad de Chile lanzaron palos, botellas y butacas hacia los seguidores locales, lo que provocó la reacción inmediata de la hinchada de Independiente. Imágenes difundidas en redes sociales mostraron a un aficionado chileno saltando al vacío desde la tribuna y enfrentamientos cuerpo a cuerpo con golpes y objetos contundentes. Autoridades argentinas y chilenas condenaron los hechos; el presidente chileno, Gabriel Boric, criticó la “irresponsabilidad en la organización” y ordenó a su embajador en Argentina visitar a los heridos. Los clubes involucrados también expresaron su repudio: Néstor Grindetti, presidente de Independiente, denunció que los visitantes lanzaban artefactos desde los baños, mientras que Michael Clark, de la Universidad de Chile, lamentó que el fútbol pasara a un segundo plano frente a la tragedia.
La violencia en el estadio Libertadores de América evidencia un problema recurrente en el fútbol sudamericano. Expertos en seguridad deportiva han señalado debilidades en los protocolos de control de acceso, la ubicación de las barras visitantes y la respuesta policial. Incidentes similares ocurrieron en abril pasado en Santiago, durante un partido de Copa Libertadores entre Colo Colo y Fortaleza, donde la avalancha de hinchas provocó la muerte de dos jóvenes. En Argentina, los “barras bravas” siguen siendo un desafío histórico para clubes y autoridades, mientras que en Chile los conflictos en partidos internacionales han encendido las alarmas en los últimos años.
La Conmebol anunció que evaluará el caso para determinar si el resultado de la ida favorece a Universidad de Chile, si habrá un partido de desempate o si ambos clubes recibirán sanciones económicas y deportivas. Mientras tanto, los detenidos permanecen en dependencias policiales y los heridos bajo observación médica. Analistas advierten que estos episodios dañan la proyección internacional del fútbol sudamericano, desalientan la asistencia a los estadios y ponen en riesgo la confianza de inversionistas, patrocinadores y aficionados que viajan al continente. El hecho deja una dura lección sobre la urgencia de implementar medidas más estrictas para erradicar la violencia de las canchas.