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Celebra Trump victoria de EUA sobre México en guerra de 1847
Trump enmarcó su postura dentro de la Doctrina Monroe, la política estadounidense del siglo XIX que buscaba limitar la influencia europea en el continente americano bajo el lema “América para los americanos”.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, conmemoró el 178 aniversario de la guerra entre México y Estados Unidos (1846–1848) con un comunicado en el que calificó como “victoria legendaria” el triunfo estadounidense en ese conflicto, un hecho que derivó en la pérdida de más de la mitad del territorio mexicano.
La declaración, emitida por la Casa Blanca, llamó la atención por tratarse de una fecha que históricamente no ha sido celebrada por gobiernos estadounidenses. El mensaje llega en un momento de fricciones diplomáticas, luego de que Trump insinuara la posibilidad de realizar acciones militares contra el narcotráfico dentro de territorio mexicano, una propuesta rechazada por la administración de Claudia Sheinbaum.
En su comunicado, Trump afirmó que la victoria en la guerra “aseguró el suroeste de Estados Unidos y reafirmó la soberanía estadounidense”. También recordó episodios como las campañas militares en California y Nuevo México, así como la toma de la Ciudad de México en 1847, que precedieron al Tratado de Guadalupe Hidalgo, mediante el cual México cedió el 55% de su territorio previo al conflicto.
El mandatario vinculó este aniversario con su política actual en la frontera sur, asegurando que, inspirado en aquella victoria, ha reforzado las medidas contra lo que describió como “la invasión de inmigrantes ilegales” y el tráfico de drogas. Además, destacó acuerdos comerciales con países latinoamericanos y afirmó haber evitado que China “controlara” el Canal de Panamá.
Trump enmarcó su postura dentro de la Doctrina Monroe, la política estadounidense del siglo XIX que buscaba limitar la influencia europea en el continente americano bajo el lema “América para los americanos”.
Las relaciones con México han sido un eje central de su segundo mandato, marcado por deportaciones masivas, mayores controles fronterizos, amenazas arancelarias y la posibilidad de acciones militares contra cárteles.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum ha mantenido una estrategia de diálogo y contención diplomática, insistiendo en que la relación bilateral debe basarse en “cooperación, no subordinación”, evitando un choque directo, pero rechazando cualquier intervención militar en territorio mexicano.
