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CJNG cambia de mando tras caída de “El Mencho”; su hijastro toma el control
Uno de los principales retos para su captura es su ciudadanía estadounidense, ya que esto complica las labores de inteligencia y vigilancia internacional
La estructura del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) atraviesa un momento clave tras la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, quien durante años encabezó una de las organizaciones criminales más poderosas de México. De acuerdo con reportes de The Wall Street Journal, su hijastro, Juan Carlos Valencia González, ha asumido el liderazgo del grupo, marcando un cambio generacional con implicaciones tanto en México como en Estados Unidos.
El nuevo líder, también conocido como “Calvo” o “R-3”, tiene 41 años y cuenta con una fuerte herencia dentro del crimen organizado. Es hijo de Rosalinda González Valencia y Armando Valencia Cornelio, lo que lo vincula directamente con estructuras históricas del narcotráfico. Además, ha dirigido células armadas como Delta y Élite, responsables de controlar rutas estratégicas y enfrentar a grupos rivales, lo que le ha valido ser considerado por autoridades como un operador de alta peligrosidad.
Uno de los principales retos para su captura es su ciudadanía estadounidense, ya que esto complica las labores de inteligencia y vigilancia internacional. Autoridades señalan que investigar a un ciudadano de Estados Unidos en el extranjero requiere procesos legales especiales, lo que podría ralentizar cualquier intento de acción directa. A pesar de ello, el gobierno estadounidense mantiene una recompensa millonaria por información que lleve a su detención, mientras crecen los riesgos de fragmentación interna dentro del CJNG.
La muerte de “El Mencho” ocurrió a finales de febrero durante un operativo de fuerzas especiales mexicanas en Tapalpa, Jalisco, con apoyo tecnológico extranjero. Tras su caída, el líder fue despedido con un funeral ostentoso rodeado de símbolos que reflejaban su figura dentro del crimen organizado. Ahora, con Valencia González al frente, el CJNG entra en una nueva etapa marcada por incertidumbre, posibles disputas internas y un reforzamiento de la presión de las autoridades en ambos lados de la frontera.
