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Denuncian discriminación contra niños con autismo en colegios privados de Monterrey
A pesar de la existencia de leyes que garantizan la inclusión educativa, colegios privados en Monterrey continúan discriminando a niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA)
A pesar de la existencia de leyes que garantizan la inclusión educativa, colegios privados en Monterrey continúan discriminando a niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA), negándoles el acceso bajo argumentos como “ya no hay cupo”. Esta situación fue evidenciada por Nancy Villarreal, madre de Florencia, una niña de tres años que fue rechazada por al menos cuatro instituciones en la zona Cumbres tras revelar su diagnóstico.
Villarreal compartió su experiencia en redes sociales, donde relató que envió correos y visitó varios colegios, pero al mencionar que su hija vivía con autismo, las respuestas cambiaban. En uno de los casos, incluso le dijeron que no la aceptarían porque eran “muy conservadores”. “Ni que mi hija fuera una especie diferente”, expresó la madre, visiblemente afectada por la falta de sensibilidad y preparación de las escuelas.
Actualmente, Florencia cursa el preescolar en el Instituto Edinburgh, donde fue recibida “con gusto”, según su madre. Sin embargo, el caso de Nancy no es aislado. En Nuevo León se estima que hay más de 107,000 niños con neurodivergencias, y según la Fundación Atención Integral del Autismo (Arena), el 70% de las escuelas en Monterrey no cuenta con herramientas ni formación para atender a menores con TEA.
La Ley para la Atención, Protección e Inclusión de las Personas con la Condición del Espectro Autista y otras Condiciones de la Neurodiversidad, aprobada el 30 de junio de 2023, obliga a todas las escuelas —públicas y privadas— a garantizar la inclusión de estos niños. Sin embargo, Arena advierte que la mayoría de los planteles no cuenta con Unidades de Educación Especial y Educación Inclusiva (UDEEI), ni con figuras clave como los “maestros sombra” que faciliten la integración de los menores en actividades regulares.
El caso de Florencia ha generado indignación y ha puesto sobre la mesa la urgente necesidad de capacitar a las instituciones educativas en inclusión y neurodiversidad. Mientras tanto, familias como la de Nancy siguen enfrentando barreras que vulneran los derechos de sus hijos, en un sistema que aún no está preparado para recibirlos con dignidad y equidad.
Con información de El Horizonte