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Festejan venezolanos dentro y fuera del país tras la captura de Nicolás Maduro
En Santiago de Chile, miles de venezolanos se congregaron en el Parque Almagro y en la zona conocida como “Little Caracas”, donde ondearon banderas, cantaron y lloraron de emoción
La captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas armadas de Estados Unidos, confirmada por el mandatario estadounidense Donald Trump, desató una oleada de euforia, alivio y esperanza entre ciudadanos venezolanos opositores, tanto dentro del país como en comunidades migrantes en Chile, España y Perú. Para muchos, el anuncio marcó un punto de quiebre tras años de crisis política, económica y social.
En Venezuela, la reacción fue contenida, pero intensa. La mayoría de los residentes permaneció en sus casas, siguiendo los acontecimientos a través de teléfonos móviles, mientras otros acudieron a abastecerse de alimentos ante la incertidumbre. “Lloramos de felicidad”, relató Jairo Chacín, mecánico de 39 años en Maracaibo, quien confesó sentir una mezcla de miedo y alegría. Las calles lucieron casi vacías, con estaciones de servicio cerradas y presencia de fuerzas de seguridad patrullando zonas clave de Caracas, incluidas las inmediaciones del Palacio de Miraflores.
La celebración fue más visible fuera del país. En Santiago de Chile, miles de venezolanos se congregaron en el Parque Almagro y en la zona conocida como “Little Caracas”, donde ondearon banderas, cantaron y lloraron de emoción. “¡Venezuela es libre!”, gritaban algunos asistentes. Alfonso González, residente en Chile desde hace ocho años, afirmó que la detención de Maduro representa la posibilidad real de volver a abrazar a sus familiares. Aunque reconocen que el futuro es incierto, muchos coincidieron en que se trata de “una victoria” tras años de exilio.
Escenas similares se vivieron en Madrid, frente al Consulado de Venezuela, donde un pequeño grupo coreó consignas como “¡libertad, libertad!” y “Maduro, te llegó tu hora”, mientras transeúntes y automovilistas expresaban su apoyo. En Lima, decenas de venezolanos se reunieron en los exteriores de la embajada portando banderas y prendas con los colores nacionales. “La dictadura ya cayó”, decían entre abrazos, celebrando lo que consideran el fin de un régimen que mantuvo al país “secuestrado” durante años.
Mientras tanto, en Venezuela persiste la incertidumbre. El ataque estadounidense ocurrió la madrugada del sábado 3 de enero, cuando fuertes explosiones despertaron a los habitantes de Caracas. Testigos reportaron bombardeos, humo negro, sobrevuelo de aeronaves y cortes de energía eléctrica en zonas cercanas a instalaciones militares, incluida la Base Aérea Generalísimo Francisco de Miranda. Los radares de seguimiento aéreo mostraron el cierre total del espacio aéreo venezolano durante varias horas.
Tras el anuncio de Trump, el ministro del Interior, Diosdado Cabello, apareció en la televisión estatal con casco y chaleco antibalas, llamando a la población a no cooperar con lo que calificó como una agresión extranjera. “Venezuela sabe lo que tiene que hacer”, afirmó. La oposición venezolana, por su parte, señaló en un breve comunicado que no emitiría comentarios oficiales de inmediato.
La captura de Maduro se produce tras meses de presión de Washington, que lo acusa de narcotráfico y de mantenerse en el poder de forma ilegítima. Se trata de la primera intervención militar directa de Estados Unidos en América Latina desde la invasión de Panamá en 1989, un hecho que mantiene en vilo a millones de venezolanos que, entre la esperanza y la incertidumbre, esperan conocer quién tomará el control del país y qué rumbo seguirá Venezuela en las próximas horas.
