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Generación Z rompe la paz y enfrenta al Estado en el corazón del Zócalo capitalino

Testigos narraron escenas de confusión y pánico, mientras el humo de los gases cubría la plaza más grande del país.

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Testigos narraron escenas de confusión y pánico, mientras el humo de los gases cubría la plaza más grande del país.

Lo que comenzó como una marcha pacífica encabezada por jóvenes del movimiento Somos Generación Z México terminó en un escenario de caos y violencia frente al Palacio Nacional, la sede del Poder Ejecutivo. Miles de manifestantes, acompañados por ciudadanos de todas las edades, recorrieron este sábado las calles desde el Ángel de la Independencia hasta el Zócalo capitalino, en una protesta marcada por el hartazgo social ante la inseguridad y la violencia que azotan al país.

El recorrido inició con consignas de justicia y memoria hacia las víctimas de la violencia.

Sin embargo, al llegar al Zócalo, un grupo identificado como “bloque negro” derribó las vallas metálicas que protegían el Palacio Nacional, utilizando martillos y piedras.

La acción desató un enfrentamiento directo con la policía capitalina, que respondió con gases lacrimógenos y extintores para dispersar a los manifestantes.

Heridos y tensión en el corazón político

Paramédicos atendieron a 20 personas lesionadas por golpes, según reportes preliminares.

Testigos narraron escenas de confusión y pánico, mientras el humo de los gases cubría la plaza más grande del país.

La tensión escaló rápidamente, con refuerzos policiales desplegados para impedir el avance hacia el recinto presidencial.

El movimiento Somos Generación Z México convocó la protesta como un llamado urgente a mejorar la seguridad, combatir la corrupción y exigir mecanismos ciudadanos como la revocación de mandato.
Los organizadores subrayaron que la movilización no se trató de una cuestión generacional, sino de un clamor colectivo por no olvidar a las víctimas de la violencia que persiste en México, incluso tras el cambio de gobierno en 2018.

Christian, originario de Uruapan, denunció que la violencia en su región está “rebasada” y recordó el asesinato del alcalde Carlos Manzo el pasado 1 de noviembre como prueba del colapso de la seguridad.
“Es el cinismo por parte de los políticos. Si realmente aceptaran que hay un problema de violencia, sería más fácil de tratar”, declaró, aclarando que asistió de manera apartidista y sin recibir apoyo económico.

La presidenta Claudia Sheinbaum vinculó al grupo con la oposición al partido Morena, lo que generó aún más tensión en el discurso público. Los manifestantes, por su parte, rechazaron esa narrativa y aseguraron que su lucha es ciudadana y apartidista.

Las imágenes de las vallas derribadas, el humo de los gases y los gritos de los jóvenes se viralizaron rápidamente en redes sociales, convirtiendo al Zócalo en símbolo del hartazgo nacional.

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