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Gilberto: el huracán que dejó una herida en Nuevo León y cambió la forma de enfrentar las lluvias

La fuerza del agua arrasó con viviendas, carreteras y construcciones, mientras autobuses con pasajeros fueron atrapados por la corriente y decenas de personas fueron reportadas como desaparecidas.

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Nuevo León ha aprendido a responder ante las lluvias y fenómenos meteorológicos extremos a partir de algunas de las tragedias más dolorosas de su historia. Entre ellas permanece el recuerdo del huracán Gilberto, cuyo paso por la entidad en septiembre de 1988 dejó una huella que, 38 años después, continúa presente.

El fenómeno comenzó a impactar durante la madrugada del 16 de septiembre y las precipitaciones se intensificaron hasta el día 17, provocando el desbordamiento y crecimiento de la corriente del río Santa Catarina. De acuerdo con cifras del Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED), la tragedia dejó 225 personas fallecidas y más de 51 mil damnificados en Monterrey y su área metropolitana, además de daños materiales estimados en 200 millones de pesos.

La fuerza del agua arrasó con viviendas, carreteras y construcciones, mientras autobuses con pasajeros fueron atrapados por la corriente y decenas de personas fueron reportadas como desaparecidas. A partir de aquella emergencia comenzó a consolidarse una estructura de Protección Civil en Nuevo León, acompañada posteriormente por una ley y un consejo estatal para fortalecer la prevención y respuesta ante desastres.

Erik Cavazos Cavazos, director de Protección Civil de Nuevo León, ha señalado que las tragedias ocurridas a lo largo de los años permitieron modificar la manera de enfrentar los riesgos. Uno de los principales desafíos llegó nuevamente en 2010, con el huracán Alex, que dejó cerca de 500 milímetros de lluvia durante su paso por la entidad y provocó 15 muertes. Para entonces, los municipios ya contaban con áreas de Protección Civil y existía una mayor coordinación entre autoridades.

El aprendizaje volvió a ponerse a prueba con los remanentes del huracán Alberto en 2024. Aunque se registró una precipitación similar a la de Gilberto, de alrededor de 350 milímetros, el impacto fue menor. Actualmente, Protección Civil trabaja bajo un esquema de gestión integral de riesgos que contempla monitoreo meteorológico, avisos preventivos, coordinación entre autoridades, despliegue de unidades y capacitación para rescates en aguas rápidas. Ante lluvias intensas también se realizan cierres preventivos de avenidas y pasos a desnivel para reducir el riesgo de que personas o vehículos sean arrastrados por las corrientes. Así, la tragedia de Gilberto permanece como una de las principales lecciones para Nuevo León: la prevención puede marcar la diferencia frente a la fuerza de la naturaleza.

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