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Guantes eléctricos que ICE planea usar con detenidos provocaron dolor y temor en pruebas militares

El estudio también encontró que los dispositivos podían reducir el tiempo de los enfrentamientos físicos y el esfuerzo de los agentes durante los ejercicios, además de disminuir las lesiones registradas en esas situaciones

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Los guantes de descarga eléctrica que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) pretende incorporar para controlar a personas detenidas y enfrentar posibles disturbios provocaron dolor, fatiga y temor entre los participantes de unas pruebas realizadas por el Ejército estadounidense.

Los resultados forman parte de un estudio realizado en 2024 en la prisión militar de Fort Leavenworth, Kansas, donde empleados del Ejército participaron como voluntarios y asumieron el papel de prisioneros que se resistían durante distintos ejercicios. El documento señala que los efectos de las descargas generaron una fuerte reacción entre los participantes, algunos de los cuales manifestaron temor ante la posibilidad de recibir una nueva descarga.

El estudio también encontró que los dispositivos podían reducir el tiempo de los enfrentamientos físicos y el esfuerzo de los agentes durante los ejercicios, además de disminuir las lesiones registradas en esas situaciones. Sin embargo, los voluntarios reportaron posteriormente dolor y cansancio, mientras que algunos indicaron que incluso la presencia visual del guante era suficiente para generar una respuesta de obediencia.

A diferencia de un táser convencional, estos dispositivos producen dolor mediante una descarga eléctrica que actúa sobre las terminaciones nerviosas periféricas de la piel. Los participantes que tenían la piel mojada o cubierta con aceite describieron una mayor intensidad en las descargas y, en al menos un caso, las molestias permanecieron durante aproximadamente media hora.

Los resultados del ensayo ya eran conocidos por funcionarios de ICE antes de que la agencia concretara en agosto un contrato por 16.7 millones de dólares para adquirir 6 mil pares de estos guantes. Documentos obtenidos por la organización American Oversight mediante una solicitud de información pública detallan que los dispositivos serían utilizados, entre otras funciones, para retirar personas por la fuerza de sus celdas, controlar disturbios y trasladar a detenidos que no cooperen.

ICE ha presentado los guantes como una herramienta de “distracción y desescalada”, bajo el argumento de que pueden representar una alternativa menos dañina frente a otras herramientas consideradas no letales. No obstante, organizaciones defensoras de los derechos civiles han cuestionado su adquisición y advierten sobre el riesgo de que sean utilizados como mecanismos de intimidación o para ejercer fuerza excesiva.

Chioma Chukwu, directora ejecutiva de American Oversight, señaló que el propio estudio militar evidencia que los dispositivos pueden provocar dolor considerable, pero cuestionó que los resultados permitan concluir que sean seguros para las personas sometidas a ellos. Además, el fabricante establece restricciones para su utilización y advierte que los guantes no deben emplearse contra personas consideradas vulnerables, entre ellas menores de edad, mujeres embarazadas y personas con discapacidad.

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