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Obra detenida, culpas cruzadas: el “Triángulo Norte” sigue sin terminar y sin responsable claro

Expertos en movilidad coinciden en que el distribuidor vial podría mejorar significativamente la circulación, reducir tiempos de traslado y fortalecer la logística industrial en municipios como Escobedo, Salinas Victoria y El Carmen

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El proyecto vial conocido como “Triángulo Norte” en Nuevo León se ha convertido en un ejemplo claro de cómo la falta de coordinación y voluntad política puede frenar una obra clave para la movilidad y el desarrollo económico. Aunque autoridades estatales aseguran que no tienen la obligación de financiar el proyecto, también reconocen que existe un compromiso de apoyo, lo que deja en evidencia una contradicción que ha terminado por afectar directamente a miles de ciudadanos.

A casi tres años de su arranque, la obra apenas alcanza un 65% de avance y permanece detenida por la falta de recursos para su etapa final, estimada en alrededor de 240 millones de pesos. Mientras el gobierno estatal sostiene que no hay adeudos y que los municipios deben seguir procesos administrativos, alcaldes y especialistas advierten que el problema va más allá de trámites: se trata de una disputa política que ha frenado una infraestructura estratégica para la zona norte del área metropolitana.

Expertos en movilidad coinciden en que el distribuidor vial podría mejorar significativamente la circulación, reducir tiempos de traslado y fortalecer la logística industrial en municipios como Escobedo, Salinas Victoria y El Carmen. Sin embargo, también advierten que el proyecto corre el riesgo de quedar inconcluso por razones económicas y partidistas, lo que reflejaría una preocupante incapacidad institucional para priorizar el bienestar social sobre intereses políticos.

El caso del “Triángulo Norte” no solo exhibe fallas en la gestión pública, sino también una narrativa de responsabilidades cruzadas donde nadie asume plenamente el costo político ni financiero. Mientras autoridades discuten quién debe pagar, la ciudadanía enfrenta traslados más largos y el sector industrial reporta afectaciones. En este escenario, la obra se mantiene como símbolo de promesas incumplidas y de un sistema donde los acuerdos parecen diluirse frente a los conflictos de poder.

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