Política
De la Espriella asume Presidencia de Colombia entre tensión y fuerte despliegue de seguridad
En política exterior, el nuevo Gobierno buscará un mayor acercamiento con Estados Unidos y restablecer las relaciones con Israel, además de romper vínculos con Cuba y Nicaragua.
El conservador Abelardo de la Espriella asumirá este viernes la Presidencia de Colombia en una ceremonia inédita en Cali, bajo un amplio operativo de seguridad y en medio de movilizaciones convocadas contra su llegada al poder. El abogado y empresario de 48 años sucederá a Gustavo Petro después de derrotar al izquierdista Iván Cepeda en la segunda vuelta del pasado 21 de junio.
De la Espriella prestará juramento ante el Congreso en Cali, rompiendo con la tradición de realizar la posesión presidencial en Bogotá. Tras la ceremonia tiene previsto acudir a una instalación militar para enviar un mensaje de respaldo a las Fuerzas Armadas y marcar desde su primer día la estrategia de seguridad que caracterizará a su Administración.
El nuevo Mandatario prometió abandonar la política de negociaciones impulsada por Petro y endurecer las acciones contra organizaciones como el ELN, el Clan del Golfo y las disidencias de las FARC. Su estrategia contempla exigir la rendición de los grupos armados y recurrir a operaciones militares contra quienes continúen sus actividades. También pretende incorporar a Colombia al “Escudo de las Américas”, iniciativa regional contra el narcotráfico impulsada por Estados Unidos.
En política exterior, el nuevo Gobierno buscará un mayor acercamiento con Estados Unidos y restablecer las relaciones con Israel, además de romper vínculos con Cuba y Nicaragua. La llegada de De la Espriella representa también un nuevo avance de fuerzas conservadoras en América Latina y cuenta con el respaldo del Presidente estadounidense Donald Trump.
El relevo se produce en un clima de fuerte polarización. Petro ha desconocido el resultado electoral alegando un supuesto fraude sin aportar pruebas y ha llamado a la movilización de sus seguidores. Organizaciones sociales y estudiantiles convocaron protestas en Cali, Bogotá y Barranquilla, mientras analistas advierten del riesgo de confrontaciones ante la combinación de una oposición movilizada y la política de mano dura anunciada por el nuevo Gobierno.