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¿Jugar Mario 64 cambia el cerebro? Esto dice la ciencia
Super Mario 64 resulta particularmente interesante porque combina exploración, movimiento, resolución de problemas y navegación.
Si de niño pasabas horas recorriendo los mundos de Super Mario 64 en busca de estrellas, hay un detalle que quizá no sabías: la ciencia ha utilizado este clásico videojuego para estudiar cómo el entrenamiento en entornos tridimensionales puede relacionarse con determinadas funciones cerebrales.
El interés científico está en la forma en que el juego obliga al usuario a explorar escenarios en tres dimensiones, recordar ubicaciones, identificar rutas y orientarse constantemente para alcanzar sus objetivos. Estas tareas requieren aprendizaje y el uso de habilidades relacionadas con la memoria y la navegación espacial.
Uno de los puntos más estudiados es el hipocampo, una estructura del cerebro vinculada con la memoria y la orientación espacial. La exposición repetida a entornos virtuales tridimensionales puede implicar procesos de adaptación asociados con las exigencias cognitivas que plantea este tipo de videojuegos.
Pero hay una precisión importante: jugar 30 minutos de Super Mario 64 no hace que el cerebro aumente de tamaño inmediatamente. El dato de los 30 minutos corresponde a esquemas de entrenamiento utilizados en investigaciones, cuyos posibles efectos se analizan después de una práctica repetida durante determinado periodo.
Super Mario 64 resulta particularmente interesante porque combina exploración, movimiento, resolución de problemas y navegación. Sin embargo, los posibles efectos no pueden extrapolarse automáticamente a todos los videojuegos, ya que cada género plantea demandas cognitivas diferentes. Por ello, la frase de que “Mario hace crecer el cerebro” es una simplificación de investigaciones mucho más específicas sobre videojuegos, aprendizaje y funcionamiento cerebral.